La economía de un país se ordena alrededor de los dos factores de demanda y oferta, que se ven representados por las demandas y ofertas agregadas de todos los individuos. Se inicia el ciclo entre estas, cuando existe por una parte, el requerimiento de un bien o un servicio en uno o muchos individuos, y por otra parte la capacidad de satisfacer esa necesidad.

 

Sin embargo, para que un individuo ejerza la demanda de un bien o servicio, debe disponer de capacidad de pago, la cual depende de su ingreso; es decir para satisfacer su necesidad, la persona debe poseer un ingreso que le permita comprar ese bien o servicio a otros, y si no, poseer los factores de producción imprescindibles (tierra, mano de obra, capital, conocimiento) para producirlo él mismo. Si se suman todas las necesidades de los individuos del país, se obtiene la demanda nacional de bienes y servicios; por otra parte, al sumar la producción de bienes nacionales más los importados, se tiene la suma de la oferta nacional para atender a la demanda. Ambos han sido medidos a partir de 1950, a través del sistema de las cuentas nacionales.

 

A lo largo del periodo de estudio en esta investigación, tanto la demanda como la oferta cambiaron fundamentalmente: por una parte crecieron en términos absolutos (cerca de 20 veces en términos reales entre 1880 y 2000); pero también varió mucho en cuanto a su calidad y composición. En términos de calidad la diversidad de bienes y servicios demandados y ofrecidos se amplió enormemente a fines del siglo XX respecto al siglo anterior. En relación con la composición de la demanda y de la oferta, también varío, al diversificarse la economía paulatinamente a lo largo del siglo, con lo cual también se modificaron las fuentes de ingreso y el acceso a factores de producción para los individuos insertos en la economía nacional.